La terraza del tercero tercera... suelo naranja que necesitaba reposición, el largo cordel con ropa tendida siempre... la piscinita, la planta solitaria, la silla un poco rota y el cielo celeste, celeste claro. A lo lejos los techos y las cúpulas... la de la Catedral a la derecha y la del museo de zoología a la izquierda... amaneceres en velo... el sol reflejado en la ventanita del cristal azul... Empezar el día cansada... recordar la lejanía, palpar los recuerdos... desafiar al día con muchas ideas que quedaban en ideas. Luli en el caño de adelante, Nico en la sillita de atrás... Princesa cuesta arriba hasta Via Laietana... un zigzag entre algunas calles y allí el gran portal con su timbre, y su maestra y su patio y sus niños frescos como Luli, de amplias sonrisas y confianza entregada... pequeñas mochilas sobre los delantales cuadriculados... madres en chancletas, madres con botas, madres de rostros cubiertos, madres calladas, otras que hablaban, unas anónimas, otras amigas. Niños felices, sueños amontonados... Lucía encantada en su sitio, con su gente y su fuente mágica. Segunda parada... bajando Princesa doblando en Montcada... el antiguo palacio frente a Picasso... una guardería de piedras con siglos encima... mi garganta una piedra... Nicolás entre las monjas, las maestras, la colchoneta de la siesta.. la portera enojada... Nico siempre entraba tarde y se iba antes, o faltaba o se quedaba muchas horas... como parche del vacío de tías o abuelas. Tercera parada, el mercado de Santa Catalina... entraba por una puerta o por la otra, dependía de si mi humor daba para saludos o para pasar por desapercibida... cargar la verdura fresca, el pescado y demás. Luego la casa en silencio... abriendo ventanas, poniendo música y sacando trapos. La casa nunca impecable... tal vez por el espacio, tal vez por el cansancio, tal vez porque la ciudad daba hambre de recorrerla, talvez porque no necesitaba más que una pasada de trapo, los platos bien limpios, la ropa colgando, la comida esperando su olla y yo escribiendo a los que estaban lejos... hablando con los que estaban cerca... de vez en cuando trabajando, de vez en cuando empezando cosas, terminando otras. siempre buena compañía... familia necesaria aunque no de sangre, familia querida repartida entre las esquinas, los vecinos, las amigas del parque, las que eran del ambulatorio, otras que duraron un tiempo, otras que lo serán por siempre... los niños y el parque, las tardes de tierra, pasto y agua... la noche que llegaba entre las esquinas... y así pasaban los días, las tardes rodeadas de niños, de hogar tranquilo, de futuro indeciso, de silencios bien callados y de carcajadas sin disimulo. Esto de partir aún no se me ha fijado al cerebro... aún tengo la costumbre de usar medias agujereadas, de deambular sin saber hacia donde voy de sentir al mar en mis espaldas aunque ahora sólo hay rejas, otras rejas.
Wednesday, May 23, 2007
Tuesday, May 01, 2007
BCN5
La calle que gira sin que la vea,
y al pedalear la cadena gira sin retorno
porque no quiero detenerme,
sino mas bien quiero dejarme tragar
por el alma de los techos rectos, parejos, añejos
de ventanas entre abiertas
que liberan su grito encantado
y el hechizo que revitaliza
las venas, la mirada, las ganas de huir
sin perderme la suavidad del perímetro embrujado
por el eco del alba que se enreda entre los cabellos
de mis hijos montados a mi bici
para completar la escena
sobre la arena junto al mar...
y al pedalear la cadena gira sin retorno
porque no quiero detenerme,
sino mas bien quiero dejarme tragar
por el alma de los techos rectos, parejos, añejos
de ventanas entre abiertas
que liberan su grito encantado
y el hechizo que revitaliza
las venas, la mirada, las ganas de huir
sin perderme la suavidad del perímetro embrujado
por el eco del alba que se enreda entre los cabellos
de mis hijos montados a mi bici
para completar la escena
sobre la arena junto al mar...
efecto inodoro.
Subió los peldaños de la escalera, apurado, de prisa, sin mirar atrás, sin mirar hacia el costado... siempre miró sus pies al pisar, nunca descalzo, siempre seguro, siempre firme, siempre con los cordones atados, siempre hacia arriba, siempre igual... un día frenó y al notar que no había más peldaños observó que la escalera tenía forma de espiral y se sentó a llorar como un niño y la escalera se inundó y así comenzó a nadar en zigzags, en círculos, en rectas... a nadar como una sirena, como una vieja fotografía que flota y flota con la cara hacia el cielo, con la sensación de que ya se está viejo para empezar de cero y que en ése papel la tinta le revelaba un bis de su vida ascendente entre mejillones y vinos malbec... por lo que decidió tirar de la cadena y dejarse ahogar por sus nuevas penas y viejos olvidos.
Saturday, March 31, 2007
intento fallido
Al quitarse las pestañas
el mundo se ensanchó ante su vista
por lo que ahora intenta juntarlas otra vez
para amontonarlas al ojo
y así retomar su limitada visión de la realidad.
el mundo se ensanchó ante su vista
por lo que ahora intenta juntarlas otra vez
para amontonarlas al ojo
y así retomar su limitada visión de la realidad.
Saturday, March 17, 2007
en busca de la identidad perdida
Le pagaron un salario indigno y volvió a su casa en medio del lodo, con los quinientos mangos correspondientes. No dijo nunca nada y siempre trabajó indignamente dentro de casas muy perfumadas y bendecidas por el Papa. Una vez encontró una luz al final del túnel, justo cuando se estaba olvidando de su propio nombre. Y así murió... con dignidad.
Saturday, March 03, 2007
BCN4
el teatro, la escalera, la calle y la esquina.
la presencia, la flor.
Barcelona vacía y llena.
la golondrina que pasa y me lleva y me vuelve a dejar
tras la ventana y su cielo
de hambre
de sed
de pausa
de pausa de vida
y de volver a nacer...
el verte otra vez.
caminarte despierta
cada piedra
posar la espalda en el muro
llorarte y quererte.
versito
soy el ave entre las sábanas con forma de cielo sin nubes
soy el ave que abre sus alas entre los sueños encandilados
por la luz del alba tras alguna ventana abierta como dos brazos
con dueño, voz y viento... sin plumas
soy el ave que abre sus alas entre los sueños encandilados
por la luz del alba tras alguna ventana abierta como dos brazos
con dueño, voz y viento... sin plumas
Saturday, February 03, 2007
agua

El manto del agua, que es agua y es agua de la montaña de piedras, de verde espesura, de espinas y moras negras. Agua de la vertiente, fresca, paraíso, infinito, naturaleza, naturaleza del sonido del silencio con la música del silencio: arroyos, pájaros, el pastizal animado por el viento... El sonido que es paisaje, aroma y alma. El sonido que te despierta con un segundo de su totalidad y ya está (se hace difícil escuchar algo más) Y regreso preguntándome qué hago aquí, cuando en realidad sólo se vivir allí. Pero prefiero dejar aquello lejos, para desearlo con locura y así creer que el paraíso existe, mientras piso cal y charcos junto a arboledas incrustadas en la vereda alineada por la selva de edificios amontonados: paisajegris que se me hace demasiado normal, y todo aquello demasiado bello como para soportar... casi como en un sueño, lejos de esto que pretendo llamar realidad.
Thursday, January 11, 2007
Beatles con mate
Hoy es un día de esos pegados, como el sudor mismo, como las gotas que caen de la frente al atravesar una peatonal floridense... y aquí una está (osea yo) en mi isla nube de pensamientos que nadan dentro de gotas... cero productivos por cierto... y por esto hice algo muy sano... metí en esta chatarra de compu el cd de Los Beatles en instrumental con arreglos de una orquesta barroca y me imagino a J.L. tocando un violín quizás enredando su cabello en el arco... esto suena muy bien. Que alivio. Como mi imaginación barroca se apodera de mi con este sonido líricoooo sólo pienso en Yoko y John... jajajaja, mi padre me diría que entonces no son Los Beatles. Bueno, da igual... este mate me refresca... vaya paradoja en este calor infernal. Y el aire me hace suspirar... que alivio. La tarde está por comenzar su final. Aunque al final de la calle Arenales me espera el arenero y sus juguetes amarillos mal arreglados... y entonces el final del juego será sólo el principio, pero hoy tal vez tenga suerte y convenza a la otra parte de que llevar a los niños al parque sin mi será la propuesta top del ranking de la ideas. Mmmmmm... Ya huele a vacaciones... a sierras cordobesas, a agua clara que corre entre las piedras... El auto tendrá maletas hasta explotar... y con rumbo nos perderemos sin rumbo, y al fín escaparemos de la ciudad, de su sudor y de su gente... gente como yo, por lo que me perderé de mi misma y si tengo suerte no me he de encontrar hasta el final del viaje. Entra el viento, y aquí va otro mate... Help! con órgano, flauta, cello y violín... suena muy biennnnn... Alivio.
Saturday, January 06, 2007
reloj de arena
Cristal, cristal... que caes del ojo y transformas el aire en arena y la arena en desierto... y los pasos en huellas que se borran a través del tiempo que se estancó en un reloj de vidrio, que al girarse rápido parece quieto... y se confunde el aire con la arena... en un vaivén de oleadas de recuerdos que lo empapan todo de a poco y van dejando espacios vacíos que luego se vuelven a llenar... aunque sea por un momento entre los minutos que llegan, pasan y se van... que marcan un principio y un final en la redondez de aquel ojo que parece mirarlo todo, aunque las tormentas del desierto empañan la visión entre giros que parecen dejar alguna cosa a la vista, y al final se convierte en un fragmento de ilusión que también aparece y se esfuma... y de a poco va perdiendo el sentido todo aquello que alguna vez estuvo y se fue sin volver a empezar, dentro de un reloj abandonado en el cajón de una mesita de luz que se mece en una orilla con la intención de quebrase en mil pedazos sobre una playa de arenas blancas y de sombras verdosas, con poco viento y mucha sal... aunque seguro nunca la ha de alcanzar... por más manos que intenten llevarlo hacia allá.
Thursday, December 28, 2006
mis hijitos
Mis hijos, mis hijos, mis hijos
son desde la mañana a la noche
el rezo místico que todo lo revela,
son la verdad dentro de las certezas
a donde moran las respuestas
de todos los misterios y dudas de la existencia...
El puro amor, el puro puro amor
que se esparce con su brillo
más que el sol y todas las estrellas.
Al mirarlos, al contemplarlos
el arcoíris completo se dibuja dentro de mi casa,
y sus voces agudas de palabras espontáneas
reparten tan genuinas manifestaciones de luz
que les sale del corazón sin cátedra ni filosofía barata
ni con aureolas, ni alas de otros mundos...
Son reales y por aquí corretean,
desde que salieron de mi cuerpo
y crearon un jardín fuera de mi ombligo.
Aquí mis hijos están desordenando todo a su paso
y así ponen orden a mi vida
con tanto despojo, con tantas carcajadas, besos, canciones,
que con la presencia de ellos me basta para adorar
al mundo, al submundo, al cielo y al infierno.
Con ellos me basta para seguir andando
sin mirar hacia donde pongo mis pies
sino hacia donde ellos marcan sus huellas...
Adoro y bendigo cada uno de sus pasos,
sus pasos de pies pequeños que descalzos embellecen los caminos
que los demás trazamos con pereza
por tanta insistencia en poner los pies sobre la tierra
áspera, seca y sin agujeros adonde plantar las flores
que mantienen vivo al jardín del niño que uno siempre fue...
son desde la mañana a la noche
el rezo místico que todo lo revela,
son la verdad dentro de las certezas
a donde moran las respuestas
de todos los misterios y dudas de la existencia...
El puro amor, el puro puro amor
que se esparce con su brillo
más que el sol y todas las estrellas.
Al mirarlos, al contemplarlos
el arcoíris completo se dibuja dentro de mi casa,
y sus voces agudas de palabras espontáneas
reparten tan genuinas manifestaciones de luz
que les sale del corazón sin cátedra ni filosofía barata
ni con aureolas, ni alas de otros mundos...
Son reales y por aquí corretean,
desde que salieron de mi cuerpo
y crearon un jardín fuera de mi ombligo.
Aquí mis hijos están desordenando todo a su paso
y así ponen orden a mi vida
con tanto despojo, con tantas carcajadas, besos, canciones,
que con la presencia de ellos me basta para adorar
al mundo, al submundo, al cielo y al infierno.
Con ellos me basta para seguir andando
sin mirar hacia donde pongo mis pies
sino hacia donde ellos marcan sus huellas...
Adoro y bendigo cada uno de sus pasos,
sus pasos de pies pequeños que descalzos embellecen los caminos
que los demás trazamos con pereza
por tanta insistencia en poner los pies sobre la tierra
áspera, seca y sin agujeros adonde plantar las flores
que mantienen vivo al jardín del niño que uno siempre fue...
Wednesday, December 27, 2006
abstracto
Siempre se queda quieto entre una palabra y un punto.
Siempre se queda dormido entre los paréntesis del olvido y de la pausa silenciosa,
adonde habría que adivinar que quieren decir las mudas letras
que se traslucen a través de su mirada apaisada
cuando recita sin rima las poesías que nacen de la nada
para suspirar dentro de soplidos gozosos
como hace el viento al cabello en un roce de verano
bajo alguna sombra de algún árbol,
aunque todo hay que interpretarlo
dentro del abstracto cielo de su lienzo multicolor
junto aquellas pomposas plumas que se erizan dentro de
almohadas tan cómodas que aumenta a mi insomnio
el deseo de recorrer las veredas mudas, de saltar puentes
y volar sobre valles que alcanzan su espesura
por la frondosa ansiedad de querer abarcarlo todo
para al fin llegar a todas partes en el momento justo
cuando la palabra sale desde la garganta mojada por los labios
y pronuncia todo aquello que soñaba en un grito que lo es todo
y que no necesita traducción.
Siempre se queda dormido entre los paréntesis del olvido y de la pausa silenciosa,
adonde habría que adivinar que quieren decir las mudas letras
que se traslucen a través de su mirada apaisada
cuando recita sin rima las poesías que nacen de la nada
para suspirar dentro de soplidos gozosos
como hace el viento al cabello en un roce de verano
bajo alguna sombra de algún árbol,
aunque todo hay que interpretarlo
dentro del abstracto cielo de su lienzo multicolor
junto aquellas pomposas plumas que se erizan dentro de
almohadas tan cómodas que aumenta a mi insomnio
el deseo de recorrer las veredas mudas, de saltar puentes
y volar sobre valles que alcanzan su espesura
por la frondosa ansiedad de querer abarcarlo todo
para al fin llegar a todas partes en el momento justo
cuando la palabra sale desde la garganta mojada por los labios
y pronuncia todo aquello que soñaba en un grito que lo es todo
y que no necesita traducción.
Monday, October 23, 2006
Reflejo de Candela

Huelo los tres ramos de jazmines que compré en la esquina y con la ventana abierta de par en par, con el cielo celeste... imponiéndose a los cables y palomas enfermas de ciudad... convierto los tres árboles del fondo en un inmenso bosque que se agita y que desparrama el viento dentro de este séptimo piso, mientras Nico juega a tres cosas a la vez y me pregunta para qué es el saumerio artificial que pende de un agujero sobre una pequeña madera cargada de cenizas.... Con Buena Vista Social Club me invento una sensación caribeña que se me hace agua la boca de sal marina, ropas sueltas, coreografías sensuales y sonrisas blancas florecidas dentro de los jazmines de este florero de barro pintado a mano, que se dejan entibiar por el sol dibujado de blanco en lavandina, sobre la camiseta amarilla que visto y que una vez compré en un mercadillo en Ibiza, para ir pedaleando como un río bajo el sol, cargando al sol en el pecho y la amplia alegría de sentir el sol entre las costillas... de paso recuerdo aquel momento tan soleado así como estoy, junto a estas rejas del balcón porteño que se vuelven tan elásticas que me quedo dormida sin apagar la vela, como dicen de Candela al son cubano... Quizás yo podría ser Candela... de caderas anchas, de cuerpo moreno y de manos abiertas para quien hay que abrirlas o con forma de puño en situaciones de importante defensa del carácter y de las buenas costumbres que penden de violas y pianos que envuelven la noche de luces tenues y alegrías compartidas... sobre una mesa de poco alimento tal vez, pero de manos abiertas como jazmines en primavera, con el sol entre la carne y el milagro de saber apreciar una ventana con cielo y mar juntos, entre un camino de piedras calientes junto a la música que abastece al alma.
Sunday, September 17, 2006
un ser vacío
En el mar, el espejo que se hundió junto a la pálida luz que encontró la luna entre la ventana abierta y la mirada dormida de un ángel caído, o perdido entre el mundanal sonido de ecos distantes que lo forzaron a bajar del séptimo cielo, para crear un mundo entre opacas maderas de botes que zarpan sin rumbo, junto a una mano abierta que sostiene las lágrimas que caen de las estrellas solitarias que conviven junto a este ser que no es un ser... y que más bien repta entre las pesadillas de los vivos, mientras reune las penas que conviven entre algunas alegrías y al olvidar sus alas en una mesa de arena, junto a una puerta de paredes, recuerda que al mar se ha vuelto negro y sombrío para tragarse aquella luz que alguna vez sostuvo frente al espejo de de su niñez.
Friday, July 28, 2006
espontáneo
Atraviesan los andenes cercando suspiros entre los labios distraídos de un azul, azul, azul... simple, simple, simple... impecablemente simple... en la absoluta ternura de los roces suaves que sostienen cierta luz junto a la mirada de un adiós no muy lejano, ni ciego, ni quieto... Sereno, sereno...
Sunday, July 16, 2006
las gotas
Entre la pluma y la sombra hay un vacío completo... de puntos interminables en un camino de llovizna azul que se estanca sobre la plataforma de un cubo cuadrado y al llenarse hasta el tope sólo es un reflejo... de una pluma que cae del cielo junto a la sombra que desaparece al tocar el agua que se derrama de a poco, con las gotas que se confunden con el mar de lágrimas que están por avanzar sobre el mundo a punto de explotar.
Friday, July 07, 2006
metal

La imágen pálida de los objetos que moran dentro de las pupilas inanimadas,
se hacen pesadilla entre mis sueños... y aveces intento escapar del metálico sonido
de los gritos agenos y me encuentro sorda y ciega sin saber hacia donde correr
o como hacer para encontrar un agujero para meterme a dormir junto a un sueño fugaz de risas espontáneas y serenatas mudas de palabras.
Monday, July 03, 2006
estela dorada
Cuando entró al vagón del metro supe que la volvería a ver al bajar, y allí estaba... con una larga trenza azabache que le llegaba casi hasta los tobillos, una trenza que se agitaba con ritmo propio: reflejo de una soga que hubiese querido enterrarse en la tierra como un cordón umbilical del mundo... igual al que se hizo lazo en su vientre antes de que naciera aquel hijo que le colgaba de los brazos y sostenía desde su pecho con leche. Un recién nacido abrigado y limpio, con una madre calzada en chanclas que pedía monedas con inmensa sonrisa pulcra sujetada a la suerte o a la esperanza que le tambaleaban desde una cruz de madera abrazada a su cuello. Lástima que aquel entorno estaba en estado de pena... a punto de llorar ante la escena de pies fríos que acarreaban a un bebé desprotegido... con la culpa abasteciendo al aire que se respiraba, con la tensión en la garganta y las manos desalojando las monedas estancadas en los bolsillos. Al pasar... una estela dorada la perseguía, pero todos prefirieron ver a la miseria avanzar (y desaparecer lo más rápido posible) y dejaron partir a un ángel para continuar la urgente reflexión numerada sobre deudas y créditos atrapados en una trenza de nudos débiles que se atan a los pies y que no los deja avanzar hacia algún rincón mas allá de un corredor de tiendas muy modernas, de autos muy descapotables, y de vacaciones dentro de tangas muy playeras. Se va el Alma y se lleva las monedas de metal que ruedan sobre las costumbres diseñadas por las otras almas que deambulan sin trenzas, ni chanclas, ni sonrisas blancas... en otro recorrido con pocas apreciaciones genuinas, libertades limitadas, bondades abstractas y la mirada atravesada por los ángulos del tiempo... sin esquinas a donde descansar, y menos a donde se pueda llorar por todo este vicio abismal que nos da de mamar leche efervescente, con anestesia o restos de aspirinas inmortales, para mantenernos en equilibrio alterado y con la conciencia dormida en un plato de mariscos, en un cuerpo de rellenos artificiales, o en la infinita ansiedad de querer (o desear) lo que no se tiene ni se tendrá... Al pasar la estela dorada de belleza real, me recordó algo de la vida que aprendí de niña, así que asomé la cara por una ventana con sol (dentro del metro solitario) para sentir que la trenza me acariciaba el rostro y abrigaba con una luz de madre esencial que advertí: la necesitaba.
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